"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

viernes, 13 de junio de 2014

EL EGO, EL YO Y LA EXPANSION DE LA CONSCIENCIA DE SER

EL EGO
Formación del ego
En la etapa infantil, el sentido del “yo” se relaciona con una impresión general en la que el niño es el centro. Esto se debe a que el ego aún no está formado y mezcla las experiencias hasta que le permiten diferenciar entre el “yo” y “no yo” en el que reconoce el mundo exterior y empieza relacionarse con él.
Todas las experiencias pasan por el ego y cuando esté crece, desarrolla un sentido de continuidad por medio de la memoria.
El ego en crecimiento copia las formas aceptables de actuar, pensar y sentir para que le proporcionen lo que necesita. Este “rol” es una imagen del ego que puede o no coincidir con lo que la persona es en un nivel más profundo, es lo que la persona adopta y proyecta a fin de mantener un lugar en su mundo.
La identidad
La identidad se conforma de las características de los padres y la cultura. En la medida que el ego explora el mundo que le rodea entra en la fase de “narcisismo” que le proporciona una sensación de existencia independiente.
En esta etapa se producen conflictos entre el deseo que tiene el individuo de seguir su camino propio y la necesidad de dependencia con la familia (madre-padre...). Estas tensiones que se dan en el desarrollo del niño y en otros momentos de la etapa del hombre, conforman las crisis en el desarrollo de la persona.
La sexualidad está relacionada con el ego-yesod en el árbol corporal y psicológico, en el que uno presenta al mundo una imagen masculina o femenina, se enfrenta a la generación de identidad que se forma mediante los procesos de introyección y proyección. No hay duda de que imitar a una persona querida es muy natural, pero no lo es menos la tendencia a imitar a quienes tememos u odiamos, a fin de adquirir su poder.
El ego, mascara
Así tenemos que el ego interpreta los datos que llegan a través de los sentidos y responde a esos estímulos, es el intermediario que relaciona el mundo exterior e interior.
La persona es la máscara con la que el individuo cubre el rostro del ego y es una imagen que se adapta a las circunstancias. El ego se encarga de proyectar imágenes que están influenciadas por su constitución particular (Karma, educación, vivencias...) Y es en el ego donde la imaginación aparece en sueños o fantasías.
Para algunos esta actividad (imaginación) sirve para pasar el rato o representar una situación que nos es posible, en otros es una manera de obtener liberación de las tensiones internas, en otros es una forma de escapismo. A la inversa, este es el mecanismo por el que personas creativas inventan nuevas formas de arte, ciencia…
El aprendizaje
Existe una clara tendencia a aprender de una manera determinada, según sea el tipo físico y psicológico de la persona. También se pueden dar diferentes formas de aprendizaje: Por el método de prueba y error en la que introducimos en la memoria una pauta que permitirá perfeccionar la reacción ante la misma situación; También se da el proceso de aprendizaje por medio de la intuición. A este le sigue el aprendizaje por medio de asociaciones de los recuerdos-experiencias y por último, la maestría que domina todas estas técnicas y le añade la imaginación creativa que permite el desarrollo de la originalidad.
Algunos psicólogos consideran el proceso de aprendizaje como una percepción de la situación total en la que reaccionamos a la configuración particular de un presente “de campo”, según nuestras reacciones seleccionadas. Así, dos personas en el mismo entorno no verán ni aprenderán de la misma manera, porque sus actitudes y objetivos no serán los mismos.
La educación
Educar es racionalizar las habilidades y capacidades que se desarrollan en la resolución de problemas. En este proceso el lenguaje y la memoria se refinan y se usa la lógica para determinar resultados y crear efectos deseados teniendo en cuenta la estructura social organizada como un importante sistema de relaciones.
La memoria
En la medida que se acumulan imágenes, el hombre las estudia en sus diversos aspectos, les da vueltas y las vuelve a reconsiderar. Este es el primer paso hacia el razonamiento y el desarrollo de la observación a través de la distinción, la razón, la comparación y el juicio, que se desenvuelven uno tras otro.
Cuando el cuerpo mental esta poco organizado y falto de coherencia, la memoria será débil. Hay algunas cosas que se recuerdan bien y que la mente retendrá sin esfuerzo, son aquellas que gustan mucho, de ahí que una persona pueda tener mala memoria para lo que no le interesa. Pero la clave de la mala memoria es debida a la falta de atención, a la falta de observación que da como resultado un pensamiento confuso.
¿Cómo debe, pues, tratarse una “mala memoria”? Debemos imponernos la pequeña tarea diaria de observar una cosa cuidadosamente, imaginándola en la mente con todos sus detalles, de esta manera mejoraremos nuestras capacidades de observación, atención, imaginación y concentración, en una palabra, estaremos organizando el cuerpo mental.
Una mente educada puede aplicarse de un modo que sería imposible para una mente no educada, y esta es, en realidad, la utilidad de la educación. Pero no debe nunca olvidar que la educación de la mente no consiste en sobrecargarla de hechos.  
Se dice que los grandes maestros, que conocen todo cuando existe en el sistema solar. Esto no significa que todos los hechos que en este se encierran están siempre en su conciencia, sino que ha desarrollado de tal modo en ellos el aspecto del conocimiento, que siempre que dirigen su atención sobre algo conocen el objeto en el que la han fijado. Esto es mucho más grande que el acopio en la mente de cualquier número de hechos.
ALGUNOS MUNDOS INFERIORES
El inconsciente personal
En esta parte de la psique se guarda todos los recuerdos del individuo que han pasado a la mente a través del ego. Una canción, una carta, una foto.... puede traer de nuevo esos recuerdos. Por el contrario, los recuerdos desagradables quedan enterrados en capas más profundas del inconsciente y puede que no vuelvan a resurgir por el dolor que despiertan. Estas experiencias traumáticas solo resurgirán cuando un acontecimiento similar, una conmoción o un examen profundo sucedan. Sin embargo, la influencia de estas experiencias negativas podrá emerger en sueños o en un recuerdo momentáneo que se suprime de inmediato.
El inconsciente personal está formado por millones de tales experiencias positivas y negativas. Eso crea obsesiones y complejos poderosos que pueden formar entidades diferentes en el interior de la psique, creando las llamadas “subpersonalidades” que, en ciertas situaciones, operan como unidades independientes que buscan su propia autonomía.
Todo lo que experimenta el individuo se convierte en la matriz de una psique particular que elabora el karma adquirido pero, el instante del nacimiento proporciona un carácter distintivo a la manera en que la persona responde al destino de su vida.
El subconsciente
Todo lo que el hombre ha heredado de pasadas vidas, todo cuando ha leído, oído, visto o experimentado en su vida, está escondido en la mente subconsciente.
Lo primero que aprendemos es que la mente es capaz de concentrarse en un objeto para conocerlo, después, ya no hay necesidad de que siga siendo consciente la atención, pues la mente subconsciente se encarga de finalizar el proceso de conocimiento. Esta atención inconsciente es, aunque parezca extraño, mucho más intensa y poderosa que la consciente, porque nada puede apartarla de su objeto y proseguirá su tarea durante, días, meses o años… si no la anula la voluntad.
La mente subconsciente también resuelve los problemas sobre los que cavila el individuo en un plano inferior al de la conciencia ordinaria. Este proceso normalmente actúa involuntariamente pero existe la posibilidad de dirigir a la mente subconsciente de modo que ejecute operaciones mentales en su beneficio.

EL YO

El hombre debe conocerse a sí mismo y distinguir entre el yo y el “no Yo” y hay dos grados de este despertar consciente del verdadero Ser:
  1. La conciencia del Yo que nos permite sentir una vida independiente del cuerpo.
  2. La conciencia del YO SOY que es la conciencia de su identidad con la Vida Universal.
El Yo comprende lo físico, mental y espiritual; lo superior y lo inferior. Comparte parte de su estructura con otros animales y minerales, más una serie de características mentales que le son propias y latentes, tiene facultades superiores.
  • En el Yo concentrado en el aspecto inferior de la mente instintiva encontramos a muchos hombres que utilizan las herramientas mentales del intelecto para satisfacción de sus deseos y apetitos corporales. Para ellos el cuerpo es el Yo. Su Yo esta cautivo de los sentidos y de las sensaciones.
  • En el Yo concentrado en el plano del intelecto encontramos a hombres que piensan y piensan usando su razón. En este estado la conciencia cree que el yo es la mente y tienen al cuerpo como compañero inferior. El pesimismo pertenece a este plano, porque ni en el físico ni en el espiritual arraiga el mismo.
  • Y en el Yo concentrado en el plano espiritual encontramos hombres que reconocen su relación con el todo y empiezan a manifestar la expansión del Yo. La iniciación es el despertar del alma en el conocimiento de su real existencia, la revelación de la verdadera naturaleza del alma y de su relación con el Todo.
Los instrumentos
La mente en sus varias fases y planos es solo un instrumento del Yo.
  • En la mente instintiva se mantiene y dirige la vida animal del cuerpo. En este espacio están acumuladas todas las experiencias de nuestros antecesores.
  • En la mente intelectual está el que razona, analiza y piensa.
  • Y en la mente espiritual esta la inspiración y el conocimiento de verdades ocultas que dan origen al genio y la creatividad. Pero aun esta asombrosa parte de la mente es solo un instrumento.
LA EVOLUCIÓN DE LA CONSCIENCIA
La comprensión de la unidad del espíritu y la relación del Yo con los otros Yos no se trata de aniquilar la individualidad, sino que consiste en un acrecentamiento de la conciencia individual hasta abarcar el Todo.
Ver que todo el universo está vivo, vibrante y palpitante de energía y movimiento son pasos al reconocimiento de, por una parte, la Unidad Espiritual y Absoluta de la manifestación y, por otra parte, la unión con el Absoluto.
Una vez se ha visto la conciencia de unidad como el ser natural del hombre, su único ser real, entonces se puede entender el ego como una restricción y un estrechamiento antinatural de la conciencia de unidad.
Nuestro único ser verdadero es siempre la conciencia de unidad y en este punto podríamos preguntarnos por qué la realidad total se nos presenta partida.
  • La primera separación se da entre el que ve y lo visto. En este punto olvidamos nuestra original identidad con el todo, y el hombre y el mundo que percibe son dos opuestos. La conciencia de unidad se convierte en conciencia individual, nuestra identidad Suprema es una identidad personal; aparece ahora el miedo consciente a la muerte. La palabra muerte del organismo sólo constituye un problema para un ser que se identifica exclusivamente con ese organismo. Este ánimo tenebroso primario del ser separado le pone también en la casi imposibilidad de entender y aceptar la unidad de vida y muerte.

  • La segunda separación se da entre la mente y el cuerpo. Aparece en la medida que el individuo construye la línea de su memoria y va teniendo consciencia del paso del tiempo. El hombre sabe que su cuerpo es mortal. El hombre no quiere vivir con su cuerpo, que es corruptible, y por eso vive solamente como su ego, como una imagen de sí mismo para sí mismo, y una imagen que excluye cualquier referencia valida a la muerte. Y como cada demarcación genera una nueva batalla, se inicia una nueva guerra entre opuestos. El organismo queda dividido contra sí mismo, con lo que renuncia a su integridad más profunda.
Nos encontramos así en el nivel del ego: el hombre identificado con un reflejo, con una imagen de sí mismo.
  • La tercera separación se da en la mente, entre lo bueno y malo. Se produce cuando el ego oculta lo que no le gusta y el hombre pierde el contacto con la totalidad de sus tendencias yoicas, así que que se presentan como externos, ajenos y proyectados y forman la sombra.

Así pues tenemos que cuando se da la primera separación entre el hombre y el mundo el ego inicia su formación para crear un individuo capaz de relacionar las dos partes que antes se experimentaban como una y que ahora están divididas. La segunda separación entre mente y cuerpo acontece cuando la mente intelectual se desarrolla, relacionando la información que memoriza en el aprendizaje y que le ha conformado una idea de sí mismo o de lo que cree o quisiera ser.  En la tercera separación, la mente se divide y aparece la sombra enmascarada.

Y todo esto es la mitad del proceso, pues para que la conciencia evolucione tiene que tomar consciencia de sí misma y preguntarse quién es y, a partir de ahí, ir reconociéndose en cada parte para volver al estado original plenamente consciente y sin dejarse engañar por maya (la ilusión).


Bibliografía:
Raja Yoga, Yogui Ramacharaka
Meditación, J.I.Wedgwood y Annie Besant
Kabala y psicologia, Halevi
El espectro de la conciencia, Ken Wilber
Creative Commons License Obra de Ana Mª Jiménez està subjecta a una llicència.

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