"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

martes, 11 de noviembre de 2014

LA SUGESTION EN LAS CREENCIAS



Es increíble la necesidad que tenemos de buscarle explicaciones a todo…esa sed de conocimiento que atrapa la idea de ser y de lo que es todo y todos los demás.  

Una maldita tendencia a no verse en el espejo, de autoengañarse pensando “yo no soy esto” definiendo a los demás. Es a un nivel inferior la tendencia a ver los defectos ajenos y no reconocer los propios, a culpar a los demás y ser una víctima. A un nivel superior es la incapacidad de sentir que todos somos uno y la egoismidad de sentirse liberado considerando que los demás aún están esclavizados.

Es la inconsciencia de quedarse atrapado en una verdad parcial confundiéndola con una verdad absoluta. De hablar y hablar justificando todo tipo de pensamientos que te separan a ti del resto.

Normalmente no le gusta a nadie que le etiqueten, de hecho muchos de los que intentamos ser conscientes hacemos el esfuerzo de no olvidar “que no somos eso” pero parece que no podemos vivir sin definir limites por eso es tan difícil mantener una experiencia amorosa de expansión de consciencia. Parece que nadie es tan humano como para reconocerse en sus semejantes y dejar de salir huyendo pensando “yo soy mejor”.

Y que pena nos da  cuando el paraíso se convierte en un infierno y la idea se ve cuartada por la realidad. En realidad no es la realidad….es una realidad que vemos llena de demonios que nos envenenan, una realidad que no se da cuenta de que  los pensamientos son los vampiros. Tampoco es la realidad la idea de perfección, un paraíso sin contemplar a la serpiente que también vive ahí. Reconozco que es difícil, muy difícil salir de la dualidad cuando aún le ponemos palabras a todo.

Por ponerle palabras, se las ponemos a otros antes de que hablen por ellos mismos, palabras que la razón ha encontrado para definir una totalidad para la que el lenguaje está limitado….pero nos encanta desahogar nuestras emociones, creer que aprendemos o damos lecciones de algo. Y es que ocurre que una y otra vez nos repetimos esas palabras. Es el poder de los mantrams equivocados que impiden el siguiente paso. Es la angustia de querer cambiar y cometer una y otra vez el mismo error e intentar subsanar ese error sugestionándose con afirmaciones positivas que terminaran por ocultar el otro lado. Y es que las cosas son como son y punto, todo lo demás son tonterías de la ilusión que acabara cortando cada cabeza que diga “yo sé”.

Tampoco se trata de no llegar a ninguna parte…. El navegante de la consciencia hace sus paradas en diferentes puertos pero no tiene nada ni pertenece a ningún lugar. Así que si alguna vez odiaste o te dañaron por algo, ya no importa porque todo pasa. Esas razones que permitieron comprender algo ya no sirven, porque no somos los mismos ni estamos en el mismo punto. Date cuenta de que de todo eso, solo queda el recuerdo en la memoria, condicionando la posibilidad de cambiar y de que cambien los demás o más bien de reconocer que todo cambia y que lo único que no ha cambiado es tu pensamiento, esa impronta que te ha dejado una experiencia que hace del karma la esclavitud. No hay esclavitud cuando no hay pensamientos. Porque sí… todo está bien… cuando verdaderamente no nos crea conflicto, mientras nos crea conflicto ese decir: ¡todo está bien! es una sugestión que sigue atrapándonos en la inercia de nuestras creencias.

Deja de repetirte cómo eres… como es el otro y de definirlo todo… vive momentos de NO SABER y DEJAR SER. 
Creative Commons License Obra de Ana Mª Jiménez està subjecta a una llicència.

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