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domingo, 7 de noviembre de 2010

La Noche Oscura del Alma III SENDERO 26. EL DIABLO

Tras la Torre algo terrorífica-mente poderoso nos mueve hacia el cambio.

La imagen del arcano El Diablo abre la puerta al sendero 26 en la Noche Oscura del Alma. Lucifer significa “El portador de la luz” pero en su caída representa lo contrario por eso este és un sendero de conocimiento donde su contraparte es la ignorancia. Por un lado Satán representa el abuso o mal uso del poder donde el impulso del deseo busca obtener más de lo necesario impidiendo experimentar la satisfacción, actitud del hombre que detiene el progreso, congela la acción y produce pereza e inercia. Y en contraposición esta lucifer, impulso ígneo que permite la evolución desde un movimiento interno creativo que nos despierta de la mediocridad, siendo esta la fuerza que nos empuja a vencer los obstáculos y avanzar.


El Diablo es el que pone a prueba, revelando una verdad que iniciara un proceso de transformación del alma inferior y pondrá de manifiesto la sombra con todo su contenido oculto tras la muralla de la torre caída del ego. Una manifestación del lado oscuro y toda su basura, de las emociones que le acompañan, como el fracaso, errores, vulnerabilidad, miedos, dudas, perdida de confianza… momentos en que nada tiene sentido y que permiten descubrir la humildad y humanidad ayudándonos a despertar de un sueño egoico.

Otro aspecto de este sendero reside en profundizar sobre la idea paradójica de Dios y Diablo. A continuación extracciones varias que exponen esta compleja y profunda idea:

El Diablo se relaciona con el término “duplo” o “doble”. D’s se reflejo a si mismo y la creación no fue sino ese reflejo. Dios y Diablo son dos caras opuestas de una misma moneda. La ley natural del cosmos es que todas las cosas tengan su opuesto. El Diablo es una ilusión como todas las ilusiones que se ha creado el hombre de Dios, así sea el hombre así cambia su idea sobre Dios y el Diablo. El universo nace del enfrentamiento de dos fuerzas antagónicas, todo acto tiene un punto justo de equilibrio de estas dos fuerzas, la carencia de una marcara el predominio de la otra trayendo caos y desorden.

Sumergirse en las complejidades y profundizar en la vida lo suficiente nos permite comprender que ni siquiera es bueno ser bueno ¿Quién esta seguro de que la decisión que toma es la correcta?


A nivel individual cada persona tienen un demonio particular que aparece en sueños o se proyecta en otros, en la mente es la voz del ángel y del demonio que tienta y previene e inicia un dialogo que necesitara de un pacto. El “Daemon” es la personificación de un poder interior que conecta al individuo con la mente cósmica. Cuando “Daemon” nos acompaña, la inspiración e intuición se expresan. Es un poderoso deseo que nos impulsa a realizar cambios en contra de lo lógico y razonable. Se ha forjado en la oscuridad del inconsciente “Tendido a la espera” y manifestado como señales indicadoras del “destino” que rechazamos o reprimimos porque no estamos seguros de lo que queremos. Descubrirlo sera el objetivo en este sendero y para ello hará falta una purificación (catarsis) de las emociones que se manifiestan en los conflictos de “juicio” para reconocer el mensaje del corazón. Una catarsis que disuelve viejos ideales y hábitos en el mismo momento que se queman y calcinan en el fuego transformador de la pasión y la energía sexual que transmuta lo denso en sutil.


La dotación del sendero 26 nos adentra en un laberinto de espejos, cada espejo muestra una imagen trasfigurada por la ilusión. Cada uno de los reflejos del lado oscuro da forma a una criatura compuesta de diferentes partes de animales (pasión, deseo, instinto, egoísmo, avaricia....), un monstruo tan feo y deformado que paraliza. Todos esos reflejos en los espejos muestran las ideas y formas de pensamientos que ya no sirven y que tenemos que cambiar, y como a este sendero esta asignado el signo Saturnino de Capricornio, mitad cabra y mitad pez su influencia puede condiciona y limita, podemos ser arrastrados por la emoción y caer en el victimismo y la ingenuidad. Asignado a este sendero también esta la imagen del chivo expiatorio, posiblemente relacionado con sacrificio que representan la rendición del yo ante un proceso espiritual al que no puede resistirse, resistirlo produce dolor, solo queda aceptarlo… por ello este también es denominado el sendero de la sinceridad.

Enfrentarse a ese lado oscuro y oculto nos empuja a cambios y que nos crean conflictos, produce tristeza y esta emoción es una manera seria de vivir este proceso, esta seriedad impide romper con esa identificación atrapándonos en la imagen. Uno de los consejos en este sendero es ver a través de los espejos y no en ellos, y utilizar la risa y la ironía como una herramienta para romper con los espejos. El texto Yeziratico llama a este sendero Inteligencia Renovadora.

Relacionado con el ojo y ver, esta otra de las claves de este sendero, es la letra hebrea asignada, AYIN, que significa ojo. El ojo que ve, conoce y acepta la verdad del conocimiento revelado donde la mente lógica es frustrada por la intuición, un salto de consciencia que no buscara culpables a los demás y que voluntariamente se hace responsable de sus errores para renovarse. Reconoce el abuso de poder y autoridad, sus engaños, creencias e ilusiones.

Periódicamente es desmontada la personalidad y el mundo que se ha forjado a su alrededor para conectar con el autentico yo y sus nuevas posibilidades. La vida tiene sus propias razones, el alma sus propias necesidades y estas tienen que ser atendidas por eso estas transformaciones misteriosas del alma se producen al margen de nuestros esfuerzos. Requiere tiempo que el alma profunda y compleja ponga en orden sus sentimientos - pensamientos y tome una decisión. Hay que permanecer atentos para sintonizarse a esta nueva corriente que nos arrastra haciendo consciente este proceso de aprendizaje.
Creative Commons License Obra de Ana Mª Jiménez està subjecta a una llicència.

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