"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

viernes, 4 de julio de 2008

LAS SEFIROTH

Las diez sefiroth constituyen el denominado ser humano arquetípico. Este ser humano arquetípico es una representación de las interrelaciones que existen entre ellas. El hombre arquetipo es la idea intelectual del mundo material. Este es el Adán superior y eterno, es el hombre original en su forma más pura y simboliza la figura de Dios vivo reflejado en el hombre. Adán significa “sacado de la tierra”. El hombre arquetipo es una personificación de la humanidad. 

Las sefiroth (sefirah en singular) son etapas en las emanaciones del espíritu de Dios, o el hombre en su progreso, desde la existencia en un flash intuitivo, pasando por el desarrollo de las ideas y la canalización de las emociones hasta la realización en el mundo material. Cada sefirah representa una etapa en el camino, una vibración que resuena con los nombres divinos que le son asignados que nos abren a sus influjos. Son las llaves que abren las puertas del conocimiento divino y de la práctica de ese conocimiento.

Fueron establecidas en orden numérico, y esto esta representado en el jeroglífico de El Rayo Relampagueante o Descenso de Poder.
Expresan el Número, la Idea-Inteligencia y el Nombre.
Son potencias que obran en la esfera de lo individual y de lo universal.

Las sefiroth representan a los Arquetipos Universales, a las distintas divinidades o Jerarquías Angélicas, a las cualidades energéticas y expresiones vitales psíquicas y físicamente a las “sustancias”.
Son las causas primeras y esenciales, los principios de todas las cosas manifiestas. Representan aspectos distintos de la Realidad, modificaciones de la mente divina, son cifras de la única potencia (Kether).

El árbol representa la unidad de la vida manifiesta y no manifiesta. 


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